Racismo de autobús

Racismo de autobús

cerillazos

Estamos viendo que cada vez hay más racismo. Los casos con el burkini en Francia están a la orden del día. Pero es que sin darnos cuenta también tienes racismo cerca. Es lo que yo llamo racismo de autobús.

Racismo de Autobús

Reconozco que es una cosa que me pasa y veo muy a menudo. El autobús lleno menos una plaza. La plaza del al lado está ocupada por una persona que quizás no pase desapercibida. Igual por el atuendo, igual por su corte de pelo, igual porque se le ve un poco desaliñado, pero el autobús está a tope y la plaza de al lado vacía. ¿Es eso racismo?

Yo suelo ir de pie en el bus, aunque alguna vez si el autobús no va muy lleno pues me siento. Y me ha pasado muchas veces que aunque el autobús se llene nadie se sienta a mi lado. Lo he pensado muchas veces y al final después de darlo muchas vueltas la gente es racista por naturaleza. Me considero una persona normal, quizás ocupo un poco más de la media (es lo que tiene no parar de comer) y hay días en los que igual no vas del todo afeitado y puedes parecer alguien al que tenerle miedo. Si encima voy con el pelo largo y todo desaliñado (parezco Emmett Brown, el doctor loco de Regreso al futuro). Esos días ya nadie se pone a mi lado.

Al principio era una cosa que me preocupaba porque veías el autobús hasta arriba y el sitio de al lado mío vacío. Luego ya me di cuenta que son todo ventajas. ¿Que nadie se quiere sentar? pues mira así ya tengo para posar la mochila, la cazadora o lo que lleve.

Estereotipos

Vivimos rodeados de estereotipos, en el momento en que te salgas de la media establecida eres el raro y como raro te tratan. Se dice por ahí que los de Cantabria somos bordes o ariscos. Así que la gente cuando me conoce y sabe de dónde soy se extraña y mucho. Siempre hay alguno/a que salta esta mítica cantinela «pues no pareces de allí». Pues sí, soy de aquí y a mucha honra.  A veces la gente me mira raro porque llevo la música y suelo ir escuchando electrónica (últimamente Hardstyle que es electrónica un poco radical) y encima la llevo un poco alta (es lo que tiene estar medio sordo). Así que a veces soy el blanco de muchas miradas. Eso sí, cuando los típicos niñatos con pintas de pandilleros entran con sus móviles escuchando reguetón pasan más desapercibidos. Más racismo en el autobús.

 

Reglas, Reglas y más reglas

Vivimos en la sociedad de las reglas. Hay reglas para todo. Lo más curioso es que la gente que escribe o escribió las reglas no las cumplen. Los diseñadores de moda te dicen cómo hay que vestir, que colores hay que llevar. Luego los ves y ellos visten como les sale del níspero. Quizás habría que pensar algo menos en los demás y más en nosotros mismos. Si una persona va más cómoda en chándal pues que vaya en chándal, no por ello tiene que ser un pandillero, un yonki o cualquier otra cosa peor. Eso sí, si el chándal lleva muchos colorines y va conjuntado con unas playeras también muy coloreadas es un runner o un deportista. Hipocresía barata y racismo de autobús.

 

Ahora quiero vuestros comentarios. Os ha pasado alguna vez algo parecido al racismo en el autobús.